Bueno, bueno, buenooooo...1 de Junio de 2006 y yo cayéndome de aburrimiento.
¿¿¿Qué hacer en un día como éste???
Pues nada mejor que empezar un blog en el que explicar cosas, muchas cosas sobre la creación, edición y grabación musical o sonora. Realmente, es muy fácil, muy, muy fácil... lo difícil es apilarlo todo sin repetirse y sin cometer errores, pero hay que intentarlo. Y bueno, ya que empezamos, pues hagámoslo desde el principio.
Lo primero y básico es saber el funcionamiento de nuestro sistema, esas dos orejas, ojos y manos lo son todo. Incluso si sólo tienes uno de algo, también puedes hacer cosas interesantes.
Hay que tener en cuenta lo siguiente:
1.- Nuestros conocimientos teóricos: No lograremos nada si no entendemos los conceptos que se explican.
2.- Nuestros medios: El software requerido, la calidad de la tarjeta de sonido, las escuchas.
3.- El conocimiento de nuestros medios (o conocimientos prácticos): Saber dónde buscar, la respuesta en frecuencia de nuestra tarjeta, etapa o auriculares, etc.
4.- Las leyes de la física aplicada.
Lo primero tiene fácil solución, a lo largo de la red hay fuentes de información al respecto, empezando por Hispasonic ( http://www.hispasonic.com ), o sinó, un buen libro sobre ingeniería de sonido nos puede ayudar ( Ingeniero de Sonido - Clemente Tribaldos ).
Punto 2... Ups, éste ya es más materialista, pero por suerte, si tienes ordenador, hay software gratuito que te permitirá hacer infinidad de operaciones. El Hardware es más complicado puesto que no hay más remedio que pasarse por la tienda más cercana. Para empezar, una buena tarjeta de sonido puede ayudar mucho. Las Emu 0404 o las M-Audio Delta (audiophile o 44/66) están muy bien en el aspecto calidad/precio.
El tercer punto tiene una solución muy difícil, sobretodo, si tenemos poco tiempo y prisas. La única manera es perseverar y experimentar. Usar una aplicación sin intentar hacer algo diferente no nos aportará una flexibildad añadida, así que a veces hay que intentar hacer cosas diferentes. Al respecto del conocimiento del hardware, será bastante sencillo puesto que en los manuales ya nos detallarán las características principales y siempre podemos indagar más a través de la red. En cuanto a aplicaciones, recomendaría Jeskola Buzz, descargable gratuitamente desde http://www.buzzmachines.com que es un secuenciador de patrones sencillo y con posibilidades casi infinitas con respecto a la mayoría de software comercial (vale, le falta un algoritmo de timestretching/pitshifting).
El cuarto punto es inalterable. Por ejemplo, no se puede estar en dos sitios a la vez, los cuerpos se deforman proporcionalmente al impacto recibido y otras que iremos descubriendo poco a poco.
Para empezar, nuestros oídos captan cierto rango de frecuencias del sonido (El sonido es una vibración que se transmite a través del aire (o cualquier otro material/elemento) y la frecuencia es la velocidad de oscilación de una vibración.) que son de 20 a 20.000 Hercios (Hz). Por ello se dice que la respuesta en frecuencia de nuestros oídos es de 20 a 20kHz.
En la práctica, la mayoría de gente en edad adulta ha perdido la sensibilidad del margen entre 16 kHz (16000=16k) y 20kHz, ¿porqué? Debido al abuso de presión sonora en los entornos que nos rodean (trabajo, ciudad, bares, discotecas). Aquí sale otro término... presión sonora, pero lo analizaremos más adelante. Para saber si somos capaces de captar estas frecuencias así como otras, estaría muy bien disponer de algunas herramientas, por ejemplo, un editor de sonido con generador de funciones básicas. Tan sólo hay que pedirle que nos genere una onda sinusoidal (el tipo más básico de vibración) a por ejemplo, 18kHz. Antes de escuchar el resultado, bajaremos el volumen de las escuchas considerablemente, reproduciremos e iremos subiendo suavemente.
Claro, estoy suponiendo que tenéis algunos conocimientos mínimamente avanzados... bueno, sinó, ¿¿¿que hacéis aquí??? Pues venga, puestos a probar algo, coged un sinte con filtro pasobajo resonante con autooscilación y poned ruido blanco en un oscilador y el filtro con la resonancia al máximo. Id subiendo el corte de frecuencia del filtro paulatinamente y, si éste indica la frecuencia, veréis que a partir de 14kHz, el pitido pasa a ser un zumbido y a partir de 16kHz parece como si te estuviesen metiendo el dedo en el oído, pero desde dentro. Seguramente vuestra tarjeta se negará a daros la definición necesaria, así que poned el "samplerate" a 96 kHz (o otro superior a 44.1kHz) y repetid la operación... ahora el sonido será más definido.
En éste ejercicio tan sencillo nos topamos con las limitaciones de las circuiterías que usemos.
Sigamos pues, con la explicación de algunos de los términos usados:
Presión sonora: És la presión creada por el sonido al desplazarse por un medio. El valor de ésta es proporcional a la energía transmitida al medio por la fuente, por ejemplo, un altavoz.
¿¿¿Cómo crea presión sonora un altavoz???
Pues tan sencillo como moviéndose, más concisamente, moviéndose de delante a atrás. Y qué mejor que poder verlo trabajar. Para ello necesitarás un altavoz con un diámetro de cono un poco grande (5" debería funcionar bien) y que además sea visible. Volvemos a usar un sintetizador, pero ésta vez no es muy importante saber la frecuencia. Sencillamente ajustamos al filtro la resonancia a tope y vamos bajando el corte hasta que veamos vibrar el altavoz. En éste momento, subimos más el volumen del sinte (a ser posible el volumen del oscilador antes del filtro) porque hay que bajar de 30Hz para que sea visible el vaivén. Seguimos bajando el corte de frecuencia suavemente y finalmente veremos cómo la membrana se mueve hacia adelante y hacia atrás como si de un péndulo se tratatase.
Si en algún momento el filtro deja de autooscilar o el altavoz de moverse, volveremos a subir la frecuencia hasta que vibre y repetiremos la bajada del valor de corte. Hay que tener en cuenta que cuando el altavoz pierda inercia dejará de vibrar, así que hay que ir regulando el volumen.
Ok, si ya lo has visto ondular, para, que el bobinado del altavoz sufre bastante con tanto traqueteo.
Mmm... ahora viene algo interesante. Hasta ahora he explicado un par de cosas sencillas, perooo... ¿qué pasa si mezclamos ámbas? Siempre se habla de la perfección del oido para captar sonidos, que no hay micrófonos que lo igualen, que esto, que lo otro... Pues más bien es que el oído humano responde de manera tan irregular que no hay manera de emularlo con circuitería electrónica.
He explicado que la respuesta en frecuencia del oído humano es de 20Hz a 20kHz. Un Hz es un Hercio (Hertz) que es la unidad de medida de la frecuencia. Ahora que hemos visto un altavoz oscilar, digamos que cada vaivén de altavoz es un ciclo, y la cantidad de vaivenes del altavoz por segundo es la frecuencia. Por ejemplo, si hacía 8 vaivenes por segundo, ésto equivale a 8 Hz. Pues bien, la unidad para medir la presión sonora son los dB. El porqué el oído escucha de 0 a 120dB (dB=decibelio) es fácil de entender y difícil de esplicar. 0dB es el mínimo de presión sonora para que un humano normal escuche algo. A la práctica, es casi imposible que jamás lleguemos a estar en algún lugar donde escuchar a 0dB, o por defecto a 1dB puesto que con 0dB no escucharíamos nada y nos quedaríamos igual. 1 dB es menos que un susurro, menos que lo que se oye en el cuarto más silencioso de tu casa, incluso menos que lo que oyes en el estudio tan molón de tu colegui que curra en Sonoblock.
Aún así, sabiendo que podemos escuchar algo a 1 dB, resulta que no escucharemos ciertas frecuencias hasta que no hayan sobrepasado, en algunos casos, los 20dB. ¿¿¿¿¿¿¿Quéeeeee???????
¿?¿?¿?¿?¿? Qué absurdo, ¿verdad? La explicación es sencilla, los materiales de nuestro oído no vibran a cualquier frecuencia (que es lo que nos permite escuchar). Cuando se trata de altas y bajas frecuencias nuestro oído es un poco idiota. Los graves siempre nos sonarán más bajos de volumen que las frecuencias medias y las frecuencias altas, a pesar de molestar más, nos sonarán menos que las medias pero más que las graves.
Pero... woooh!!! ¿Frecuencias medias, bajas y altas a qué hace referencia?
Buenooo aquí viene la complicación, porque se suelen usar traducciones del inglés para hablar de las frecuencias, es decir el tono. Desgraciadamente en castellano, bajo, alto y medio nos suena más a volumen, y que para tono o frecuencia se suelen utilizar las palabras graves, medios y agudos.
Numéricamente, se suele definir de la siguiente manera:
Graves: 20 Hz - 300 Hz
Medios: 300Hz - 3500 Hz
Agudos: 3500 Hz - 20kHz
Lo cierto es que las frecuencias de cambio no son especialmente concretas y habrá quien diga que 400Hz es grave y 280 es medio.
Al respecto de lo dicho anteriormente, nos encontraremos que frecuentemente los fabricantes usan la especificación "Ponderación A" (alpha) o "A-weighted", que viene a decir que las medidas se han hecho teniendo en cuenta el defecto de respuesta en frecuencia del oído. A la práctica, usan la frecuencia a la que el oído es más sensible para hacer las medidas (990-1000 Hz) y pasan de todo lo demás.
Bien, la parte más básica ya queda explicada, ahora sólo hace falta que busquéis un poco de definiciones que por mi parte no voy a dar, para eso ya hay libros y diccionarios. Hemos aprendido que el oído tiene unas limitaciones de escucha y que el altavoz se menea de una manera muy curiosa al oscilar a baja frecuencia. En varios minutos descubrirás que escuchar sonidos de más de 16kHz provoca cefálea y mala leche a pesar de ser sonidos casi imperceptibles. Con un poco de suerte, mañana más.
Thursday, June 01, 2006
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